BRIC: cambio o simple moda?

“Probablemente es el acrónimo de mayor éxito de la última década”, nos dice Joaquim Ramos Silva, profesor del Instituto Superior de Economia e Gestão, autor de “Portugal / Brasil:. Una década de expansión de las relaciones económicas, 1992-2002″

(c) Jorge Nascimento Rodrigues, 2012
Traducción Pedro Loupa, Adventus Konwledge Partners, Madrid

Jim O’Neill acuñó el acrónimo BRIC en noviembre de 2001 en un artículo para la serie de Economía Global de la consultora Goldman Sachs, al referirse a cuatro economías: Brasil, Rusia, India y China. “Pensé que la economía mundial en las próximas décadas se vería impulsada por el crecimiento de estos cuatro países altamente poblados y económicamente ambiciosos “, dice el “padre” del concepto en su último libro ” The Growth Map – Economic Opportunity in the BRICs and Beyond “, publicado por Portfolio/Penguin a finales de 2011, una década después del famoso artículo.

Del libro se ha generado una entrevista con el autor y una visita guiada BRIC a BRIC que fueron publicadas en el semanario portugués Expresso. La edición en castellano se puede leer aquí.

Cambio de la percepción a nivel subliminal

El acrónimo BRIC ha terminado por despertar pasiones y criticas directas. Algunas de las críticas vienen del seno de los economistas y consultores de los países que forman parte del acrónimo.

El director general adjunto de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el economista indio Harsha Vardhana Singh, es un entusiasta: “El concepto fue introducido al mismo tiempo de las negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha que fueran lanzadas por la OMC y China se unió a la organización. Era un concepto muy útil de varias maneras, incluyendo el cambio de la percepción a un nivel subliminal. Se advirtió a la gente a la creciente importancia y la presencia de países no pertenecientes a la OCDE y, en general, señaló el inmenso potencial de los países en desarrollo. La percepción de los inversores hacia estas economías mejoro”. Incluso desde el punto de vista de la OMC, este economista doctorado en Oxford, señala que “la construcción de una coalición desde este tan diversificado grupo ha posibilitado alcanzar los objetivos, incluyendo las negociaciones en la OMC y en el trabajo diario”.

La principal conclusión que cualquier ciudadano del mundo obtiene es, por supuesto, idéntica a la del economista y consultor brasileño Ricardo Amorim: “El acrónimo fue muy útil para llamar la atención sobre un brutal proceso de transformación que está ocurriendo en la economía mundial, donde los países emergentes y, en particular, los BRIC, están adquiriendo una importancia cada vez mayor”. Por su parte, Constantino Xavier, un investigador portugués en la Universidad Johns Hopkins en Washington DC, que vivió en la India, dijo que “el concepto fue realmente útil para el Occidente discutir el ‘surgimiento del resto’ después del final de la Guerra Fría”.

Las dos historias más impresionantes

Desde 2001, varios equipos de trabajo de Goldman Sachs han ido actualizando las previsiones en las que cada una de las cuatro economías superaría a las economías ricas del G-7.

La realidad acabaría por la sorpresa del ascenso de China al segundo lugar antes del 2015 y la superación a Italia y el Reino Unido por parte de Brasil mucho antes de 2025. China es, desde 2010, el número dos, y Brasil, desde 2011, el número seis. O’Neill considera los dos casos, las dos historias más impresionantes de la última década. India y Rusia también están en el lugar 9 y 10, a una distancia de 300 mil millones a 350 mil millones de dólares de Italia y el Reino Unido, pero probablemente no será necesario llegar a 2015 o 2020 para superar estos dos países europeos. El analista Shubrah Gupta en The Indian Express, dijo recientemente que “el futuro está llegando antes de lo previsto”.

Sin embargo, las cuatro economías son responsables desde el año 2003 del 65% del crecimiento anual de la economía mundial. El impulso que han dado al comercio mundial puede ser apreciado por los números impresionantes del período 1990 a 2009, las exportaciones de bienes y servicios crecieron 86% en Rusia, un 176% en Brasil, 738% en la India y 1993% en China. Este dinamismo en las exportaciones se mantendrá, aun que algo más tibio, en el período 2010 a 2016, de acuerdo con las previsiones: Rusia 34,7%, 79,6% en Brasil, la India 171% y 178% en China.

El talón de Aquiles político

Sin embargo, para el economista ruso Constantin Gurdgiev, el concepto “es una amalgama de realidades completamente diferentes en el plan político, cultural, institucional y económico”. En términos del PIB per cápita, o la riqueza media, es un grupo con extremos, con la India y Rusia en la parte superior de esta pirámide. Por un lado, tenemos economías que dependen de las exportaciones de bienes y ancladas a nivel regional, tales como Rusia y Brasil, mezcladas con una potencia comercial mundial, la fábrica del mundo, China, y un líder en el nicho de los servicios internacionales, la India. Hay una enorme brecha económica entre China, que es el segundo mayor acreedor neto del mundo (después de Japón), y Brasil, que es el cuarto mayor deudor neto del mundo después de los EE.UU., España y Australia.

Michael Pettis, un estadounidense que es profesor de mercados financieros en la Universidad de Beijing, es aún más mordaz: “Como una herramienta de marketing para los fondos en la búsqueda de capital fue muy útil. Pero no creo que signifique mucho más que eso. Yo soy muy escéptico acerca del crecimiento inexorable de los BRIC”. Para Ricardo Amorim, quien es también presentador en el Manhattan Connection de Globo News, “los BRIC tienen intereses comunes pero también grandes diferencias de intereses resultantes de las diferencias económicas y políticas. En el campo comercial, por ejemplo, es difícil verlos trabajar juntos, mientras India y China sean los principales importadores de materias primas y Brasil y Rusia los principales exportadores”. El economista brasileño cree que incluso en el caso de su país “no es lo suficientemente grande como para establecer las tendencias globales, pero sólo, de influir marginalmente sobre ellas”.

El investigador portugués Constantino Xavier va más allá en la crítica del concepto: “Es imposible separar la sostenibilidad del crecimiento económico de los asuntos políticos y de la gobernabilidad democrática. Esto puede parecer menos evidente hoy en día en el que Occidente está en recesión y necesitamos que los BRIC crezcan lo más rápido posible”. Y predice: “Pero tarde o temprano habrá grandes desafíos contra los modelos autoritarios de Rusia y China y movimientos populares y reclamos democráticos – contra la corrupción y la desigualdad en los ingresos – en la India o Brasil”.

La gran transformación

Pese a las críticas, la visión de O’Neill y su equipo en Goldman Sachs ha provocado tres consecuencias devastadoras en la percepción que había del mundo había hace una década.

Cabe recordar que el concepto de BRIC surgió al mismo tiempo que muchos analistas trataron de transmitir la idea de que los ataques terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos había sido un punto de inflexión. “El mundo ha cambiado”, se dijo entonces. El que se unió el renacimiento inexorable de la superpotencia “soltera”.

Pero en realidad, el mundo había cambiado radicalmente años atrás. El episodio terrorista, fue apenas, una otra señal de la gran transformación en el que los principales protagonistas no tienen nada que ver con las redes terroristas o los estados fallidos.

Esta gran transformación geoeconómica y geopolítica puede ser observada por tres ángulos.

En primer lugar, parece que con la revolución capitalista de China iniciada por Deng Xiaoping a finales de 1970 y más tarde con la caída del Muro de Berlín a finales de 1980 se abrió una nueva ola de globalización. Estos momentos de fractura han puesto fin a la primera ola iniciada por los portugueses en el siglo XV y que se vería en una sucesión de los imperios europeos o de sede europea a dominar el mundo (los cinco ciclos de potencia con Portugal, Países Bajos, Reino Unido dos veces y los EE.UU.) o tratando de dominarlo, fallando en ese dominio (la España Filipina, la Francia napoleónica, la Alemania Guillermina y después Hitleriana y la URSS en el proyecto como una gran potencia basado en el “socialismo en un solo país” de Stalin).

Como el agua sucia del baño, ha desaparecido el Tercer Mundo en que Alfred Sauvy en los años 1950 veía como “tercer estado” alternativo a un mundo basado en el equilibrio del terror y la lucha ideológica y de posiciones entre los dos sistemas, el capitalismo y el “socialismo real “.

En segundo lugar, el “modelo de éxito” del año 1990, los “tigres” (del Pacífico o Europa) de alta densidad de población y pequeñas áreas, dio paso a la potencia de “economías-ballena”, en que la noción de “gran espacios “como fuente de poder regresa a la geoeconomia y a la geopolítica, destaca Andre Martin, profesor de Geografía Política de la Universidad de Sao Paulo. Para Joaquim Ramos Silva, profesor del Instituto de Economía y Gestión (ISEG) en Lisboa, la aparición de estas “ballenas” influye en el ambiente mucho más que los “pequeños peces”.

El entusiasmo sobre los “tigres” daría lugar a otras historias económicas aún más sorprendentes, los BRIC, y en particular dos casos: China y Brasil. Para Jim O’Neill, son las dos grandes historias de nuestra generación.

En tercer lugar, las economías BRIC y otros emergentes de menor dimensión, se han convertido en los inversores en las economías avanzadas. “Desde mediados de 1990 estamos asistiendo a una internacionalización sin precedentes de los flujos de inversión y carteras globales, así como el desarrollo de un comercio sólido entre los países del” Sur ” y una dinámica de los flujos de inversión entre economías emergentes e ingreso promedio. Este proceso se consolidó en la medida que los receptores netos del capital financiero de las economías avanzadas se han convertido, paradójicamente, en nuevos inversores esenciales en las economías avanzadas”, destaca Constantin Gurdgiev.

Algo sorprendente surgió. Un estudio realizado por el McKinsey Global Institute en los mercados financieros en 2011, señaló: “Contrariamente a la creencia popular de que los flujos de capital hacia los mercados emergentes son muy volátiles, lo que encontramos es que los flujos entre los países desarrollados son mucho más volátiles. Cuando se ajusta al tamaño medio, los flujos de capital hacia los países desarrollados son 20% más volátiles que los flujos hacia los mercados emergentes”. Si en el año 2000, la inversión extranjera en las economías emergentes fueron sólo del 6% del total, una década después, ascendieron a 20%. Un elemento central de esta dinámica – que representa el 61% – es la adquisición de títulos de deuda extranjeros por los bancos centrales de los países emergentes.

La capitalización del mercado bursátil mundial se va a someterse a un cambio de tendencia hasta el año 2030. De acuerdo con un estudio realizado por Goldman Sachs, recientemente citado por EconomyWatch, la capitalización bursátil en los mercados emergentes para esa fecha llegará a los 80 mil millones (trillones en anglosajón, billones en portugués de Brasil) de dólares, tomando 2010 como punto de partida. En contraste, la capitalización en los países desarrollados sólo será de 66 mil millones de dólares. La situación de partida en 2010 fue de 14 mil millones de dólares para los países emergentes y 30 millones de dólares para los desarrollados. La participación de los BRIC se elevará del 18% actual al 30% en 2020 y el 41% en 2030.

¿Crisis crea una gran oportunidad o simple moda?

Mientras la crisis financiera estalló en 2008 y luego profundizó la recesión internacional, y muchos decretaron la pena de muerte de los BRIC. “Hubo momentos en que yo también me preocupe [con la supervivencia del acrónimo]”, admite O’Neill. Sin embargo, los cuatro países revelaron dos componentes: la resiliencia a la Gran Recesión y el espíritu de “coopeticion”, lo que en gestión significa cooperar y competir. Peter Drysdale, un profesor de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, “ha quedado claro que estos países en conjunto pueden resistir a las imposiciones occidentales en el plano multilateral”. “Las diferencias entre ellos son mucho menores que con Occidente. Esta es la co-dependencia que proporciona el mortero de los BRIC “, concluye.

La crisis trae, sin embargo, una inesperada oportunidad para los BRIC. “Su declaración política se puede datar en la reunión que se hicieran en Ekaterimburgo, Rusia, en junio de 2009″, dice Drysdale. El acrónimo de Jim O’Neill ha sufrido un cambio radical: ahora es un club político. La foto de las manos dadas de los presidentes de Brasil, Rusia y China con el primer ministro indio, dio la vuelta al mundo. “Ya sea en el logro de sus objetivos en casa como a nivel internacional, los BRIC se van convertir en un club político más fuerte en el futuro. Sin embargo, el número de miembros será, sin duda flexible, con distintas combinaciones que se consideren necesarias”, dijo Harsha Singh.

Dada la aparición de este club, las opiniones de algunos economistas encuestados son de un gran escepticismo. Michael Pettis arriesga que el club BRIC puede ser una moda pasajera. “En otros momentos de debilidad económica, hemos escuchado con gran entusiasmo de nuevas agrupaciones políticas internacionales. En la década de 1970, por ejemplo, oímos hablar del creciente poder del bloque árabe, después del Movimiento de Países No Alineados, después de la resurrección de la América Latina, y así sucesivamente. Pero políticamente todos tenían pocos intereses en común, más allá del deseo de una mayor presencia en el escenario mundial. Y todos marchitaran “, concluye. Ashutosh Sheshabalaya, autor de “Made in India” (“Rising Elephant”, en la edición de Inglés) es de la misma opinión.

Por su parte, Joaquim Ramos Silva, del ISEG, dice que “hay diferencias dentro del grupo que realmente cuentan,” y continúa: “Cada uno tiene su especialidad y siguió su propio camino de la integración en la economía mundial, así que un consenso entre ellos no es tarea fácil. También se muestran reacios, cada uno por sí mismo o en conjunto, para asumir las responsabilidades del potencial de hegemonía que tienen y en desafiar abiertamente a los titulares de esa hegemonía. Así que en un futuro próximo, avanzaran paso a paso, y probablemente no siempre como grupo”. Constantino Xavier también no está convencido de la eficacia del grupo: “Es poco probable que se convierta en una cooperación eficaz. China y la India son rivales y ningún miembro del club está interesado en unirse contra el poder hegemónico en ejercicio, los Estados Unidos”.

El grupo terminaría por nombrar a un nuevo miembro, Sudáfrica, a finales de diciembre de 2010. Es hora de cambiar el acrónimo BRIC, agregando la “S” de Sudáfrica, una economía que ni siquiera está incluida en lo que Jim O’Neill ha nombrado como el “Next11″ que combinan economías en crecimiento con las economías emergentes. “Me resulta difícil pensar en Sudáfrica como genuino BRIC o incluso como una economía en crecimiento. Es la mitad del tamaño de una economía como Indonesia o de Turquía”, escribe en libro ” The Growth Map”. Claramente, el acrónimo se ha liberado definitivamente del “padre”.

La cooptación de Sudáfrica genera, de hecho, muchas reflexiones. En términos geopolíticos, el consultor indio, Ashutosh Sheshabalaya diseña una tesis: “En vista de las métricas utilizadas, el Club pone en segundo lugar a India, haciéndola un socio menor de cara a China. India ha luchado por otro grupo, el IBSA, como contrapeso, agregando la India, Brasil y Sudáfrica. Fue por eso que China se ha apresurado a juntar a Sudáfrica para el club y a cambiar de nombre del grupo a BRICS a finales de diciembre de 2010”. Por su parte, el profesor brasileño André Martin afirma: “Como brasileño, yo prefiero decir que Brasil, India, Sudáfrica y Australia tienen una condición común de líderes regionales y que se están convirtiendo en las potencias emergentes del hemisferio sur. Quiero decir con ‘Sur “no un espacio estrictamente geográfico, sino geopolítico y me refiero a los países colonizados que aún no están reconocidos por la ONU como potencias mundiales”. En una tríada diseñada por O’Neill – los “ricos” en declive (inclusive con una marginalización progresiva de Japón y Europa), las nuevas “economías-ballena” de crecimiento (los BRIC) y el resto – el profesor de geopolítica prefiere un “modelo binario” realmente roto entre el “Norte” y “Sur”.

Este año la reunión de los BRICS será en marzo en la India.

Históricamente, cuatro de los cinco miembros de los BRICS son países cuya estrecha relación con la globalización iniciada por los portugueses en el siglo XV se conoce.

BRIC a BRIC – radiografia rápida

BRASIL es una de las dos historias más impresionantes del cambio mundial que se produjo en las últimas dos décadas, esto es lo que cree Jim O’Neill. La implementación del Plan Real en 1994 fue el momento decisivo, nos dice Joaquim Ramos Silva, autor de “Portugal/Brasil: Una década de expansión de las relaciones económicas, 1992-2002″ Junto con este cambio macroeconómico, la economía se diversificó, se ha liberado del destino de los ciclos vinculados a un determinado producto básico (commodity) desde la época colonial, dice el profesor del ISEG, en Lisboa.

Para los siguientes veinte años, Ramos Silva plantea dos escenarios.

El primer “menos optimista”. Si bien que haya crecimiento, el país se enfrenta a varias “barreras institucionales”: la corrupción, la falta de seguridad, la administración disfuncional de la justicia , la burocracia, las tormentas políticas generadas por intereses políticos muy específicos de algunos grupos. Lo que puede verse agravado por el colapso del boom de las materias primas.

El segundo escenario, “más optimista”, implica que Brasil se liberará de su dependencia de las fluctuaciones – a veces salvajes – impulsadas por la volatilidad de los precios de las materias primas en los mercados mundiales. Pero esto requerirá “más de una generación” y especialmente que “el liderazgo político permanezca anclado estratégicamente”, concluye Ramos Silva.

Pero hay un escollo político, nos dice André Roberto Martin, profesor de Geografía Política de la Universidad de São Paulo: “La política industrial no despega. Aun gastamos la mitad del presupuesto nacional en la amortización de los intereses y nuestra área Educativa sigue muy mal. Las élites empresariales y en parte los intelectuales, siguen siendo prisioneros de los neoliberales, no aceptando la inversión pública en infraestructuras”. El peligro es que Brasil se pueda convertir en un prisionero de lo que los economistas llaman “enfermedad holandesa”, queden fascinados con las materias primas – como el petróleo, café, soja, jugo de naranja, mineral de hierro, aluminio o celulosa – que pasó del 40% de las exportaciones en la década de 1990 al 51% entre 2007 y 2010. Y abandone su papel en las áreas industriales de incorporación de alta tecnología, como la energía, el espacio y la aviación, donde tienen casos de éxito de nivel mundial.

El mismo club político de los BRIC, visto desde Brasil, “no puede tener una identidad diplomática, debido a las asimetrías entre China y Rusia, por un lado, que son reconocidos por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como las grandes potencias, y India y Brasil, por otro lado, que todavía tienen mucho camino por recorrer en esa dirección “, nos dice el escéptico André Martin. “Como brasileño, yo prefiero decir que Brasil, India, Sudáfrica y Australia tienen una condición común de líderes regionales que se están convirtiendo en las potencias emergentes del hemisferio sur. Quiero decir con” Sur “no un espacio estrictamente geográfico, sino geopolítico y me refiero a los países colonizados que aún no son reconocidos por la ONU como potencias mundiales. Una tríada diseñada por O’Neill – los “ricos” en caída (incluso con una progresiva marginalización de Japón y Europa), las nuevas “economías- ballena” de crecimiento (los BRIC); y el resto – el profesor de la geopolítica prefiere un “modelo binario” realmente roto entre el “Norte” y “Sur”.

RUSIA siempre será una “paradoja”, dice Boris Kagarlitsky, director del Instituto de la Globalización y los Movimientos Sociales en Moscú. “La paradoja de la historia de Rusia es que, a pesar de ser económicamente parte de la periferia, siempre ha sido un elemento estructural del centro, como el gran imperio europeo que era. Pero en 1991, Rusia vuelve a su condición periférica, perdiendo su estatus imperial “, dijo el economista ruso, autor de, precisamente, “Imperio de la Periferia: Rusia y el Sistema Mundial “, publicado en 2008. Por lo tanto, es perentorio: “El concepto de BRIC es completamente artificial. Rusia no tiene nada que ver con este grupo. Se trata de una antigua potencia industrial que está en caída. Su crecimiento actual proviene de las materias primas. Gran parte de la industria continúa utilizando equipos obsoletos de la era soviética, con muy poca inversión. El actual gobierno ruso tomó la idea de los BRIC como tabla de salvación del resultado de una total falta de ideas o estrategias.”

Aun admitiendo la importancia de la cooperación con China y la India, el profesor ruso cree que “hay más razones para trabajar con Ucrania o Kazajistán, o incluso con Polonia.” Pero es de la opinión de que esta relación sólo funcionará si se basa en “la cooperación y no en la dominación imperialista”.

Por su parte, para Constantin Gurdgiev, un economista ruso que enseña en Dublín, en Irlanda, la otra paradoja de Rusia tiene que ver con los escenarios de evolución a futuro. “Por un lado, parecen muy previsibles, si la tendencia actual continúa, pero por el otro, pueden tener mucha más diversidad e imprevisibilidad que los escenarios para los otros BRIC” nos refiere el profesor que enseña en el Trinity College. Y explica:”La naturaleza misma de la historia del país se debe a la alta volatilidad, que hoy se combina con una excesiva dependencia de las industrias extractivas y una democracia todavía muy prematura. Lo que hace que Rusia sea más susceptible a las perturbaciones exógenas – similar a Brasil, y menos para los casos de China e India – y también un mayor riesgo asociado a un entorno político interno y regional volátil, en contraste con otros BRIC”.

Si la tasa de crecimiento promedio en términos reales se sitúa entre los 3,2% y el 3,5% entre 2010 y 2030, Rusia será capaz de llegar a un nivel medio de riqueza comparable a la media de la Unión Europea en la actualidad. Otro elemento de optimismo viene de su integración en diciembre a la Organización Mundial del Comercio, dice Gurdgiev: “El país va a ser capaz de hacer un reajuste importante de su economía con un aumento espectacular de la participación de los productos y servicios modernos en sus exportaciones, incluso con un papel cada vez más importante en la agroindustria y la biotecnología tanto en Europa como en Asia.”

Constantin Gurdgiev admite que el club de los BRIC se mantiene activo entre 2012 y 2050, y que en el escenario mundial podría surgir un mundo bipolar, con el anterior G-7, por un lado, y “un eje entre Rusia, India y China para que sirva de anclaje a las economías emergentes. “En este punto, la idea de un “Occidente ampliado,” integrando a Rusia, defendido recientemente por Zbigniew Brzezinski, hijo de la nobleza polaca en los años 1920 y anterior asesor de seguridad nacional de EE.UU. en el periodo final de la Guerra Fría, no tiene grandes posibilidades.

INDIA es “el misterio más grande de los países BRIC,” escribe Jim O’Neill en “The Growth Map”. Es un mosaico inquietante que combina un increíble potencial para “crecer más rápido que cualquier otro de los tres ‘colegas’ del grupo”, pero la magnitud de la pobreza y la burocracia son destructivas y en muchos aspectos está “15 a 20 años por detrás de China”. El estudio del equipo de O’Neill predice que la India sea la tercera economía más grande del mundo en 2050 – actualmente se encuentra en la 10ª posición.

El punto de inflexión que permitió traer a la India para el centro de la atención llegó en 1991 con las reformas económicas del nuevo gobierno de Narasimha Rao, quien nombró ministro de Finanzas a Manmohan Singh (ahora primer ministro), el mago del cambio. India rompió, entonces la maldición del subdesarrollo: Después de un crecimiento promedio del 1,3% durante el dominio colonial británico en los 47 primeros años del siglo XX y una tasa de 3,5% a lo largo de una orientación de tendencia ‘socialista’ luego después de la independencia, el país paso a un promedio de 7.5% entre 2000 y 2010, y ha logrado un pico de crecimiento histórico en diciembre de 2003, cuando alcanzó 11,8%. En el 2010 creció un 8,5% y las estimaciones para 2011 apuntan a mantenerse por encima del 8%. “Sin embargo, la India puede lograr un mayor crecimiento que los otros países BRIC durante los próximos 20 a 30 años”, nos dice Harsha Vardhana Singh, director general adjunto de la Organización Mundial del Comercio desde 2005. Su principal desafío es la pobreza: el PIB per cápita es de un 22% del Ruso, el 31% de Brasil y el 44% de China, incluso si se mide en paridad con el poder adquisitivo. “India debe continuar a solucionar este problema. Ciertamente, dentro de 20 años, estará en mejor posición para enfrentarlo, gracias a los programas de seguridad social que utilizan las tecnologías de la información “, nos dice este economista formado en la Universidad de Delhi y doctorado en Oxford. De hecho, Harsha Singh, ve a India como un modelo de inspiración democrática para los países más pobres del planeta: “Va a ser un modelo para que otros países desarrollaren este tipo de programas [basados en la tecnología], e incluso puede ayudarles en este capítulo.”

El “mal” de la India, dice, por su parte, Constantino Xavier, investigador de la Universidad Johns Hopkins, en Washington DC, “aún piensa en pequeño.” “Hay un problema de miopía en el horizonte de la planificación en conjunto con una centralización excesiva – una combinación desastrosa”, continúa este especialista portugués que vivió en la India.

En términos geopolíticos, Ashutosh Sheshabalaya, autor de “Made in India”, no termina de ver los BRIC: “Teniendo en cuenta los parámetros utilizados, el Club hace de la India un socio secundario de cara a China. India está luchando por otro grupo, el IBSA, como contrapeso, agregando a India, Brasil y Sudáfrica. Por eso China se apresuró a incluir a Sudáfrica en el club y a cambiar el nombre del grupo a BRICS a finales de diciembre de 2010”. El consultor indio predice que incluso “los BRICS serán un poco como el Movimiento de Países No Alineados.”

CHINA “es la historia más increíble de nuestra generación”, dijo Jim O’Neill. En menos de cuarenta años se quito las “vestimentas” del maoísmo y se convirtió en la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos, y en él según acreedor neto del planeta, después de Japón. “Es la superpotencia inevitable”, escribió Arvind Subramanian, autor de “Eclipse: Vivir a la sombra del dominio económico de China”, publicado a finales del año pasado. La portada del libro era sugerente, mostrando una foto del presidente de EE.UU. Obama inclinando la cabeza y el cuerpo para saludar al presidente chino, Hu Jintao, recordando a los emperadores chinos recibiendo homenajes. Este especialista indio del Peterson Institute for International Economics y del Center for Global Development ha argumentado que en el año 2030, la economía y los flujos de comerciales de China serán superiores en un 50% a los estadounidenses. La imagen de China es la de una potencia económica imparable.

Pero tiene talón de Aquile, dicen al Expresso los dos economistas que están ubicados en Asia “Los desafíos son enormes para los líderes chinos. Tienen que cambiar el modelo orientado a la producción a otro orientado al bienestar. Lo que no será fácil. El modelo dominante hoy en día ha distorsionado toda la estructura de la economía china. Hay una pesada herencia de la anterior economía planificada”, dijo Peter Drysdale, de la Universidad de Australia en Canberra. Sin embargo, Drysdale considera que la cuestión clave se prende con la reforma política.”La próxima década será un periodo crítico para la reforma. Teniendo en cuenta la experiencia asiática, de Japón, Corea del Sur y Taiwán. Las sociedades que han escapado de la trampa del ingreso medio – que es justamente el próximo reto de China – han tenido que mantener la estructura social plana e iniciaran procesos políticos de democratización. La transición a la democracia empezó cuando el ingreso per cápita en paridad con el poder adquisitivo ha alcanzado en los “tigres” asiáticos los 8000 dólares. Pero, China en una década, es probable que pase de los 6300 para los 13.000 dólares”, concluye el profesor australiano.

Otro talón de Aquiles es el envejecimiento. “Entre 2030 y 2040, China tendrá una de las poblaciones más envejecidas del planeta, lo que no tiene precedentes en un país pobre”, nos dice Michael Pettis, un estadounidense que es profesor de mercados financieros en la Escuela Guanghua School of Management en la Universidad de Beijing. Pettis también admite que la economía china puede sufrir de la “enfermedad japonesa”: “Soy optimista en el sentido de que China continuará con las reformas políticas de una manera organizada, lo que le permite seguir creciendo un poco más rápido que el resto de la mundo, pero ese crecimiento desacelerará significativamente en relación a la situación actual. Seguirá siendo la segunda economía más grande del mundo, pero me temo que se enfrentará a una situación como la de Japón en la actualidad, con una carga de una deuda muy alta generada en el pasado y en los próximos años, además del problema demográfico”.

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